- 2011-07-19
La duda no es si habrá otra crisis económica, sino cuándo y de qué magnitud. De los cinco motores que mueven la economía mundial (EU, la eurozona, Chinindia, Asia Pacífico y las economías emergentes), los dos primeros están en problemas, Japón en atonía, China sobrecalentado y los países emergentes con problemas de despegue y sostenimiento.
Cada vez está más claro que los rescates gubernamentales en EU y Europa instrumentados hace apenas dos años han resultado insuficientes o ineficaces en su doble propósito de salvar sectores completos de la economía, por un lado, y echar a andar el motor del crecimiento, por el otro.
El crecimiento en EU y Europa ha sido pobre (1.7% del PIB, cuando se esperaba de 4 a 5 por ciento anual), y hoy tenemos los mismos indicadores previos a la gran crisis de 2008 (desaceleración, desempleo, consumo interno deprimido, carteras vencidas en ascenso, inversiones contraídas), con un elemento adicional: gobiernos crecientemente endeudados, con déficit fiscales inmanejables.
China, tradicionalmente blindada a los vaivenes de Occidente, hoy revisa a la baja todos sus indicadores y se muestra preocupado por el curso de EU y Europa, con justa razón: es el principal tenedor de los bonos gubernamentales de estas dos grandes regiones geoeconómicas. Una eventual insolvencia de la deuda soberana de Occidente provocaría un auténtico tsunami financiero en China y Asia; además de “taponar” las exportaciones de Chinindia, el tercer gran motor económico del planeta.Hasta ahora, los salvamentos gubernamentales en EU y Europa han sido destinados al sector financiero. De nada o de muy poco han servido los 500 mil millones de euros para ese fin, porque a medida que se acerca el vencimiento de los plazos, sin que los bancos privados den muestras de poder cumplir sus compromisos, el temor se va transformando en miedo. Además, está sobradamente probado el destino de estos recursos públicos: primero se salvan los altos sueldos de los ejecutivos y las empresas de los accionistas bancarios, y poco o nada se hace por limpiar los activos “tóxicos” que provocaron el endeudamiento.
La crisis que se aproxima se ha visto inoculada ahora por un elemento político adicional: la renovación de los gobiernos nacionales, tanto en EU y Europa, ha dado a la oposición y a la ciudadanía una vía para castigar o premiar en las urnas las políticas económicas de salvamento.
En efecto, para gran parte de los europeos, así como para los estadunidenses, tan inaceptable es ver esfumarse sus empleos, sus fondos de jubilación y sus esperanzas de una mejor vida, como saber que los fondos fiscales que entrega el Estado en su nombre para salvar al sector financiero y reactivar la economía no han sido usados por los bancos para depurar sus balances, sino para seguir especulando, esta vez, con las deudas que hizo suyas el Estado y que ahora no puede pagar. La revuelta de los jóvenes “indignados” españoles contra los banqueros y los políticos gobernantes por igual, es una clara manifestación de que la crisis económica tiene ya manifestaciones culturales inéditas.
De las economías emergentes, la mexicana es la más vulnerable desde hace tres años. Fue de las que más cayó en su PIB y de las que menos empleos ha recuperado. Al gobierno mexicano le gusta presumir la “fortaleza” de sus fundamentos económicos (inflación, déficit y deuda bajo control), y hasta fanfarronea con la superación de la pobreza, tratando de ocultar las serias debilidades y amenazas de su estructura social. Pero la terca realidad termina siempre por imponerse.
Este fin de semana, el INEGI difundió que las familias mexicanas tuvieron una merma de 12.54 por ciento en sus ingresos reales entre 2008-2010. De la misma manera, que el poder adquisitivo de los salarios mínimos tuvieron una baja del 4% en la última década, quedando rezagados frente a la inflación. ¿Y qué decir de la generación de empleos? El déficit de plazas, entre las que se han creado en cinco años y las que debieron haberse creado durante una administración que se presentó como la “Presidencia del empleo”, es de cinco millones de puestos laborales.
En México, al igual que en EU, España, Italia, Grecia, Portugal e Irlanda, países donde se debaten públicamente las políticas económicas de rescate y salvamento, el próximo año habrá una convergencia sui géneris de elecciones nacionales con un rebote de la crisis económica global. Más que una renovación de gobernantes, lo que estará en las urnas es la renovación de las políticas de empleo y crecimiento económico.
El resultado es predecible: los gobiernos que hayan rescatado su economía tendrán la oportunidad de refrendar o continuar con su política de salvamento. Los que hayan “nadado de a muertito”, simplemente serán desplazados con la irrupción de esta nueva crisis económica que nos acecha.
En los postreros días dice Jehová haré temblar las economías de las naciones y el efecto “dominó” ¡ya empezó! Ninguna nación podrá resistir y soportar los efectos económicos con tragedias de desempleo y hambres. Iglesia de Cristo, estos es solo principio de dolores que la misma palabra de Dios profetizó, ahora es tiempo de ORAR y VELAR en TODO tiempo para escapar de las cosas que vendrán en la semana 70 y GRAN tribulación, la crisis DEPENDERÁ del RELOJ PROFÉTICO DE DIOS que es la NACIÓN DE ISRAEL, si la presión de todas las naciones (ONU) acelera y presiona aun más a que divida su tierra de Canaán heredada DIVINAMENTE por PACTO SEMPITERNO, entonces esto se va agravar con resultados CATASTRÓFICOS MUNDIALMENTE a todos los habitantes de la tierra. Hageo 2:6-9, Santiago 5:1-8 y Apocalipsis 6:5-8, Isaías 24:3-6,
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